miércoles, 8 de junio de 2011

Como puedo organizar mi biblioteca sin morir en el intento


Leer mucho implica, generalmente, acumular muchos libros. El buen lector acostumbra a ser también un coleccionista de volúmenes y más volúmenes. Nos cuesta desprendernos de los libros que hemos consumido, por romanticismo, por apego, por lo que sea. Y eso lleva aparejados una serie de inconvenientes: el polvo, por ejemplo, es uno que me atañe a mí particularmente. Pero uno de los problemas más ubicuos es el del espacio.
En el libro Pensar/ ClasificarGeorges Perecplantea la idea de construirse una biblioteca casera con exactamente 361 libros (regalando uno si se incorpora otro). De este modo, nos ahorraríamos muchos problemas. Algo así como el Top10. Bueno, Top361.
Sin embargo, Perec también cuesta sus dificultades para organizar un número tan manejable de libros. Primero lo intenta por volúmenes:
aflorando el problema de autores con Obras completas en 1 volumen y otros con varios volúmenes, lo cual le obligó a fijar mejor 361 autores, pero novelas de caballería y diversos anónimos hicieron desistir de este criterio. Pasó entonces a considerar 361 temas encontrando nuevas dificultades.
Alguien que de verdad tuvo dificultades para almacenar sus libros fue un tal Karl Menger, el que fuera el alma matemática del Círculo de Viena. A Menger le abandonó su mujer seguramente por su obsesión de acumular libros, algo así como un Síndrome de Diógenes Cultureta.


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